lunes, 9 de mayo de 2016

CUENTOS DE ANIMALES EN EDUCACION INFANTIL


1. LA AVENTURA DE LOS ANIMALES DE LA SELVA
Había una vez un  Elefante muy tragón.  Cansado de comer las plantas de la selva, decidió irse al Zoológico.
El Elefante llamó a la  tortuga  y le contó que se iba al Zooológico y le dijo que llame a los animales que quisieran ir con él, La tortuga dormilona, cansada que no la dejen dormir, le dijo:
Estas loco! Como vas hacerlo?  y el Elefante le dijo:
Llamalos a todos! y la Tortuga le contestó - Está bien, está bien .....ya voy.
Entonces vinieron el León malo, triste de no tener niños para asustar y el Mono aburrido de comer plátanos todo el día.  Todos ellos decidieron irse al Zoológico con el Elefante.
Al otro día, el Elefante los despertó a todos muy temprano para hacer elplan e ir al zoológico.  Se escondieron entonces en un barco que iba a la ciudad.  viajaron todo el dia y la noche. 

Al día siguiente el Mono se despertó y les dijo a sus amigos: - Llegamos amigos, Estamos en el zoologíco!!
despierten!!

Esperaron la noche para salir camino al Zoológico, cuando llegaron se encontraron con el avestruz que estaba desesperada por salir del zoológico.
- Porque te quieres ir? dijo la Tortuga
- Porque no tengo espacio para correr, todo el día estoy encerrada en esta jaula - dijo el avestruz.  Y el pinguino triste dijo:
-Acá no hay frío amigos
- Si! - le dijo el Gorila fortachón desde su jaula- aquí tampoco podemos salir de nuestras jaulas, ayudenos a salir!

El Elefante al escuchar lo que le iban disiendo los animales, se puso triste porque no era el zoológico como él pensaba y decidió salvar a los animales del Zoológico y ayudarlos a salir y escapar de su jaulas...  Entonces el León malo le dijo:

Estas loco! yo no quiero regresar, yo quiero asustar niños!!!

Estas loco!! dijo el Gorila - sí tú asustas a un solo niño, te dejan sin comer todo el día y te castigan mucho.  Aqui los niños vienen a divertirse.
Entonces dijo el León, vamonos de aqui, hay que salvarlos y salir pronto!!
Así comenzaron a abrir las jaulas con las llaves que encontró el Mono en la caseta del guardia que dormía y en silencio salieron todos los animales al puerto.

Al llegar, el encontraron un barco que estaba a punto de partir, corrieron
y saltaron y se escondieron en el depósito del barco, para que nadie los viera.

Al llegar a la selva, todos los otros animales los esperaban felices , organizaron una fiesta y no querían volver a quejarse de lo que tenían.
Durante el cuento a medida que vayan apareciendo los animales el maestro/ a  irá enseñando la imagen de cada animal. Las imagenes serían las siguientes y las habrían coloreado los  pequeños/ as previamente:







Al finalizar el cuento el maestro/a  hará preguntas a los niños/as sobre los animales que han aparecido y con este cuento los pequeños / as conocen los animales de la selva.
2.  Cuento de los animales de la granja




granja

Había una vez un hombre que vivía en una granja. Todos los días se levantaba muy temprano (Bostezar como sí nos estuviéramos levantando). Siempre lo hacía cuando cantaba su gallo Kiriko (kíkiríki, kíkíríkííiíí, …. ). Luego se lavaba y después desayunaba leche y unas tostadas de pan muy ricas (Abrir y cerrar la boca primero despacio y después rápido, aumm, aumm,…. imitando comer). Seguidamente, se iba a cuidar a los animales. Primero limpiaba las cuadras donde estaban, y lo hacía cantando (lalalala, lalala lalalala lale, lalalala lá lalalali,…. se pueden seguir inventando diferentes ritmos).

Todos los animales estaban muy contentos porque veían que el granjero estaba contento y lo dejaba todo muy limpio para que ellos estuvieran a gusto. Después de haberlo limpiado todo, empezaba a dar palmadas (distintos ritmos de palmadas), diciendo:
- Todos a comer.
Y todos los animales se relamen, porque ya tenían hambre (mover la lengua de un lado para otro pasándola por los labios de arriba y luego por los de abajo, despacio y rápido. Luego apretar los labios uuummmm, uum, uumm, … ) y se preparaban para recibir la comida.


El granjero empezó a darle de comer a las gallinas:
- Hola gallinitas, (pita, pita, pita, pita, piíita,….)
Las gallinas lo recibían muy contentas (cooooco, cococoooooco, ….) y los pollitos también (pío pío píooo…) y empezaban a picar el trigo que les echaba.

Después siguió con los patos:
- Hola patitos, y silbaba para llamarlos (intentar silbar varias veces, aunque solo salga el soplo).
Los patitos acudían rápidos (cuaca, cuaca, cuaaa…) y comenzaban a comer.
Luego se iba a donde estaban otros animales, la vaca, el cerdo, las ovejas y las cabras, a los que también saludaba.
-Hola, hola, (Hacemos participar a los niños para que digan varias veces el saludo, para que les puedan contestar los animales).


Y todos los animales contestaban alegres (la vaca: muuu, muuu, muuu,…. el cerdo: oinnn oiíinnn oíiínnn,…. las cabras y las ovejas: beeee, beeee, beeee, …. ) y se pusieron a comer.




Por último acudió corriendo su caballo (tocotoc, tocotoc, tocotoc,..) y también los conejos, porque ellos también querían comer. Y cuando les dio la comida, empezaron a mover su boca (movimiento de labios cerrados, abiertos, lento, y algo más rápidos), y allí se quedaron todos

El granjero, cuando acabó la tarea, se fue a su casa a comer y a descansar un poco.
Cuando llegó la tarde fue al campo con su perro, los dos iban muy alegres; el granjero cantando (lalala lá, lalala lala lala la,….) y el perro lo acompañaba (guauu, guauu, guau guau guauuu,…).
Iban alegres porque tenían que cortar hierba para que los animales de la granja, tuvieran comida al día siguiente.
Cuando acabaron volvieron a la granja igual de contentos (repetir lo anterior, si se quiere con otros ritmos).
Al final del día se fueron a cenar, y después a dormir (Inspirar por la nariz y echar el aire por la boca, como haciendo el dormido).
Todos los animales de la granja, también dormían felices, porque tenían un granjero que los cuidaba muy bien, y por eso lo querían mucho.
Por eso, siempre que se cuida bien a los animales, nos querrán mucho.
Colorín, colorado este cuento se ha acabado.


Este cuento motor  es muy útil para que los niños/ as   conozcan los animales de la granja y los sonidos que realizan cada uno de ellos.

3. La ratita presumida 

Era una ratita muy hacendosa y presumida, que un día, al barrer , se encontró una moneda de oro.
- ! Qué bien!- dijo muy alegre- . Ahora podré comprarme un vestido y asi conquistaré un buen marido. 

Y se compró un lindo vestido , se lo puso y salió a esperar el paso de sus pretendientes.
El primero fue Guarrete, el cerdito.

_ Buenos días, Ratita! ! Qué rebonita estás esta mañana! ¿Querías casarte conmigo?

_ ! Oh gracias! ¿ Pero cómo hará por las noches?

Guarrete soltó unos espléndidos gruñidos.

_ ! Oh, no, no, qué miedo; me asustará!.

El cerdito marchó y llegó Caneloni, el perro.
_ ! Buenos días , Ratita! ! Qué preciosa te veo!

¿  Quieres casarte conmigo? _ preguntó.
_ ¿ Y cómo harás  por las noches?

Caneloni, lanzó unos potentes ladridos.

_ ! No, no, que me asustarás_ dijo la Ratita.

Se fue Caneloni y pasó el gato Micifú.

_ ! Hola, Ratita! ¿ Quieres casarte conmigo?
_ ¿ Y cómo harás por las noches?

El alegre gato, maulló con entusiasmo.

_! No, no, que me asustarás!
Y llegó Platero, el elegante burrito.

! Ratita, qué guapísima estás hoy! ¿ Querrías casarte conmigo?

El potente rebuzno de platero, ensordeció.

_ ! Oh, no, no que me asustarás!

Por fin, llegó Rabillo, el listo ratoncito.
_ ! Ratita requeteguapísima! ¿ Quieres casarte conmigo?_ preguntó emocionado el ratoncillo.
_ ¿ Y cómo harás por las noches?
_ ¿Yo? ! Dormir y callar! ! Dormir y callar!
_ ! Pues contigo me he de casar



Días después se casaron. La Ratita fue  muy feliz con su marido y nunca más fue vanidosa.

Durante el cuento el maestro/a a medida que vayan apareciendo los animales mostrará la imagen de cada animal. Las imagenes son coloreadas previamente por lor propios niños/ as y son las siguientes:




 









Este cuento es muy útil para que los niños/ as conozcan algunos animales domésticos ( perro, gato) y otros animales ( burro,cerdo, ratón) y para que los pequeños/ as interioricen y adquieran los sonidos que realizan estos.

LOS PEQUEÑOS SE DIVIERTEN HACIENDO LAS CARETAS DE LOS ANIMALES


                                         

Aprende y Adivina los sonidos de los animales domésticos y salvajes

Sonidos de animales

LOS ANIMALES

FESTIVAL 2016

El lagarto está llorando.

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantaritos blancos.

Han perdido sin querer,
el lagarto y la lagarta
han perdido sin querer,
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo.,
ay, su anillito plomado!

¡Miradlos qué viejos son!
el lagarto y la lagarta
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran,
como lloran los lagartos
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay! ¡ay!, cómo están llorando!

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO - Paco Ibañez/Lorca/Rafa Simón

miércoles, 27 de abril de 2016

FESTIVAL DEL COLEGIO

FESTIVAL DEL COLEGIO



Ese día tenemos que estar muy guapos/as y el traje que van a llevar será de esta manera.




Vamos a necesitar vuestra colaboración en el maquillaje de los niños. y aquí os dejo algunos ejemplos de los tipos de maquillaje que podéis utilizar en casa para que vengan muy guapos/as. Lo importante es que tengan mucho color y brillo.






lunes, 7 de marzo de 2016

Cuenta Cuentos: El gigante egoísta (de Oscar Wilde)

EL GIGANTE EGOISTA

Todas las tardes, al salir de la escuela, los niños jugaban en el jardín de un gran castillo deshabitado. Se revolcaban por la hierba, se escondían tras los arbustos repletos de flores y trepaban a los árboles que cobijaban a muchos pájaros cantores. Allí eran muy felices.
Una tarde, estaban jugando al escondite cuando oyeron una voz muy fuerte.
-¿Qué hacéis en mi jardín?
El gigante egoísta
El gigante egoísta
Temblando de miedo, los niños espiaban desde sus escondites, desde donde vieron a un gigante muy enfadado. Había decidido volver a casa después de vivir con su amigo el ogro durante siete años.
-He vuelto a mi castillo para tener un poco de paz y de tranquilidad -dijo con voz de trueno-. No quiero oír a niños revoltosos. ¡Fuera de mi jardín! ¡Y que no se os ocurra volver!
Los niños huyeron lo más rápido que pudieron.
-Este jardín es mío y de nadie más -mascullaba el gigante-. Me aseguraré de que nadie más lo use.
Muy pronto lo tuvo rodeado de un muro muy alto lleno de pinchos.
En la gran puerta de hierro que daba entrada al jardín el gigante colgó un cartel que decía “PROPIEDAD PRIVADA. Prohibido el paso”. . Todos los días los niños asomaban su rostro por entre las rejas de la verja para contemplar el jardín que tanto echaban de menos.
Luego, tristes, se alejaban para ir a jugar a un camino polvoriento. Cuando llegó el invierno, la nieve cubrió el suelo con una espesa capa blanca y la escarcha pintó de plata los árboles. El viento del norte silbaba alrededor del castillo del gigante y el granizo golpeaba los cristales.
-¡Cómo deseo que llegue la primavera! -suspiró acurrucado junto al fuego.
El gigante egoísta
El gigante egoísta
Por fin, la primavera llegó. La nieve y la escarcha desaparecieron y las flores tiñeron de colores la tierra. Los árboles se llenaron de brotes y los pájaros esparcieron sus canciones por los campos, excepto en el jardín del gigante. Allí la nieve y la escarcha seguían helando las ramas desnudas de los árboles.
-La primavera no ha querido venir a mi jardín -se lamentaba una y otra vez el gigante- Mi jardín es un desierto, triste y frío.
Una mañana, el gigante se quedó en cama, triste y abatido. Con sorpresa oyó el canto de un mirlo. Corrió a la ventana y se llenó de alegría. La nieve y la escarcha se habían ido, y todos los árboles aparecían llenos de flores.
En cada árbol se hallaba subido un niño. Habían entrado al jardín por un agujero del muro y la primavera los había seguido. Un solo niño no había conseguido subir a ningún árbol y lloraba amargamente porque era demasiado pequeño y no llegaba ni siquiera a la rama más baja del árbol más pequeño.
El gigante sintió compasión por el niño.
-¡Qué egoísta he sido! Ahora comprendo por qué la primavera no quería venir a mi jardín. Derribaré el muro y lo convertiré en un parque para disfrute de los niños. Pero antes debo ayudar a ese pequeño a subir al árbol.
El gigante bajó las escaleras y entró en su jardín, pero cuando los niños lo vieron se asustaron tanto que volvieron a escaparse. Sólo quedó el pequeño, que tenía los ojos llenos de lágrimas y no pudo ver acercarse al gigante. Mientras el invierno volvía al jardín, el gigante tomó al niño en brazos.
-No llores -murmuró con dulzura, colocando al pequeño en el árbol más próximo.
De inmediato el árbol se llenó de flores, el niño rodeó con sus brazos el cuello del gigante y lo besó.
El gigante egoísta
El gigante egoísta
Cuando los demás niños comprobaron que el gigante se había vuelto bueno y amable, regresaron corriendo al jardín por el agujero del muro y la primavera entró con ellos. El gigante reía feliz y tomaba parte en sus juegos, que sólo interrumpía para ir derribando el muro con un mazo. Al atardecer, se dio cuenta de que hacía rato que no veía al pequeño.
-¿Dónde está vuestro amiguito? -preguntó ansioso.
Pero los niños no lo sabían. Todos los días, al salir de la escuela, los niños iban a jugar al hermoso jardín del gigante. Y todos los días el gigante les hacía la misma pregunta: -¿Ha venido hoy el pequeño? También todos los días, recibía la misma respuesta:
-No sabemos dónde encontrarlo. La única vez que lo vimos fue el día en que derribaste el muro.
El gigante se sentía muy triste, porque quería mucho al pequeño. Sólo lo alegraba el ver jugar a los demás niños.
Los años pasaron y el gigante se hizo viejo. Llegó un momento en que ya no pudo jugar con los niños.
Una mañana de invierno estaba asomado a la ventana de su dormitorio, cuando de pronto vio un árbol precioso en un rincón del jardín. Las ramas doradas estaban cubiertas de delicadas flores blancas y de frutos plateados, y debajo del árbol se hallaba el pequeño.
-¡Por fin ha vuelto! -exclamó el gigante, lleno de alegría.
El gigante egoísta
El gigante egoísta
Olvidándose de que tenía las piernas muy débiles, corrió escaleras abajo y atravesó el jardín. Pero al llegar junto al pequeño enrojeció de cólera.
-¿Quién te ha hecho daño? ¡Tienes señales de clavos en las manos y en los pies! Por muy viejo y débil que esté, mataré a las personas que te hayan hecho esto.
Entonces el niño sonrió dulcemente y le dijo:
-Calma. No te enfades y ven conmigo.
-¿Quién eres? -susurró el gigante, cayendo de rodillas.
-Hace mucho tiempo me dejaste Jugar en tu jardín -respondió el niño-. Ahora quiero que vengas a jugar al mío, que se llama Paraíso.
Esa tarde, cuando los niños entraron en el jardín para jugar con la nieve, encontraron al gigante muerto, pacificamente recostado en un árbol, todo cubierto de llores blancas.

DE COLORES - NANA MOUSKOURI

Poesía de la primavera

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